El poema ganador de cada mes será el que haya recibido más votos positivos (siempre que no tenga más votos negativos que positivos). Tan solo se tendrán en cuenta los textos originales publicados en dicho mes.
CUANTO DIERA
Daría todo por robar tu aliento ser ladronzuelo de ese aroma: por un beso despertar de mi coma, ser un adicto a tu sentimiento.
Sería esclavo de mi sufrimiento de mi vicio y de mi adicción si al besarte lloro de emoción, si mirarte no es impedimento.
Diera todo por ser tu aurora tú manta tú calor tú cobija y tu mirada linda siempre elija tenerte hoy, mañana y ahora.
Cuánto diera por morir en tus brazos en una tarde fresca sin memoria; ser el diferente en tu historia vivir para siempre en tu regazo.
- Cariño, ¿dónde estás? - ¿Te acuerdas de la joyería esa a la que me fuimos donde había ese collar tan bonito que me pediste que te regalase? - Sí, sí, amor... - Pues justo en la tienda de al lado...
Divagando sin rumbo fijo, buscaba un amanecer, parecía estar soñando pero no era un sueño, lo sé. Ahora sigo un camino, sin prisa, sin correr, sabiendo que mi destino es el de ser y no ser; ser ante mí misma, ante mi conciencia y mi ley, no ser ante un mundo que no logro comprender.
El poema ganador de cada mes será el que haya recibido más votos positivos (siempre que no tenga más votos negativos que positivos). Tan solo se tendrán en cuenta los textos originales publicados en dicho mes.
CUANTO DIERA
Daría todo por robar tu aliento ser ladronzuelo de ese aroma: por un beso despertar de mi coma, ser un adicto a tu sentimiento.
Sería esclavo de mi sufrimiento de mi vicio y de mi adicción si al besarte lloro de emoción, si mirarte no es impedimento.
Diera todo por ser tu aurora tú manta tú calor tú cobija y tu mirada linda siempre elija tenerte hoy, mañana y ahora.
Cuánto diera por morir en tus brazos en una tarde fresca sin memoria; ser el diferente en tu historia vivir para siempre en tu regazo.
- Cariño, ¿dónde estás? - ¿Te acuerdas de la joyería esa a la que me fuimos donde había ese collar tan bonito que me pediste que te regalase? - Sí, sí, amor... - Pues justo en la tienda de al lado...
Divagando sin rumbo fijo, buscaba un amanecer, parecía estar soñando pero no era un sueño, lo sé. Ahora sigo un camino, sin prisa, sin correr, sabiendo que mi destino es el de ser y no ser; ser ante mí misma, ante mi conciencia y mi ley, no ser ante un mundo que no logro comprender.